La IA, ¿nos hace más dependientes o más autónomos con el tiempo?
Si dejamos que ChatGPT o Copilot hagan el trabajo pesado del pensamiento, vamos perdiendo el hábito de cuestionar, analizar y evaluar información, una habilidad clave.

La tecnología suele verse como una amenaza, sumado al ritmo de vida exigente, vertiginosamente fluctuante, enfocada en producir más a menor costo. Pero bien utilizada mejora la calidad de vida, optimiza tareas diarias, facilita la comunicación y brinda autonomía, especialmente a quienes enfrentan limitaciones.

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Como sabemos el derecho a la vida es un derecho humano fundamental, cuyo goce es un prerrequisito para el disfrute de todos los demás derechos humanos. Con “vida digna” no sólo nos referimos a satisfacer nuestras necesidades básicas materiales como alimento, vestimenta, vivienda, acceso a: salud educación, justicia, sino también a mantener nuestra autonomía, aunque hayamos llegado a otro momento de la vida o por el cambio de circunstancias como puede ser la disminución de alguna habilidad.
La inteligencia artificial, es una valiosa herramienta, puede colaborar a mejorar nuestra calidad de vida resolviendo rápidamente tareas que nos dificultan disfrutar o desarrollar nuestra vida sin mayores dificultades en lo cotidiano, ayudando al monitoreo de la salud, a recordar cosas importantes, organizarnos mejor, etcétera.
Hace unos días supe del caso de la madre de un conocido periodista argentino que perdió la visión de grande, le brindaron compañía y funcionalidad básica para las cosas diarias como conocer qué pasa, cómo está el clima y no sentirse sola a través de un dispositivo de inteligencia artificial conversacional. Siendo que actualmente la tecnología es capaz de responder a emociones humanas de manera empática, esto genera un tipo de compañía que antes solo ofrecía una persona. “Cuando hoy un adulto le dice a una IA ‘Me siento mal’, no le pregunta ‘qué te duele’, directamente le dice ‘¿Por qué? ¿Qué te pasa? ¿Qué sentís?’.
Otro ejemplo de IA que aporta calidad de vida es la aplicación llamada ¡Háblalo!, creada por el joven argentino Mateo Salvatto. La cual facilita la comunicación de personas con discapacidades auditivas o dificultades para expresarse verbalmente, convirtiendo texto en voz y voz en texto, permitiendo una interacción más fluida en la vida cotidiana. Además, es gratuita y funciona sin conexión a internet, lo que la hace accesible para muchas personas.
Para los pertenecientes a la generación en la que todo se resolvía presencialmente cuesta mucho más adaptarse a que hoy muchos tramites y gestiones se realizan en entornos digitales, automatizados y despersonalizados, si bien todo es más ágil. Esto demanda nuevas habilidades que quizás se adquieran mejor gracias a la solidaridad intergeneracional, como un intercambio entre lo rápido-procesado-comprado hecho y lo artesanal-casero.
De este modo, la inteligencia artificial, bien empleada, deja de ser una amenaza para convertirse en la aliada que potencia nuestra autonomía y dignidad en cada etapa de la vida, colabora a la realización de proyectos y a seguir sintiéndonos útiles. Al tiempo de seguir valorando y cultivando las relaciones interpersonales.
Cuando la IA se concibe como un recurso de apoyo diseñado para respetar la voluntad y la dignidad de la persona, se convierte en una herramienta de empowerment. Permite ahorrar tiempo, esfuerzo y depender menos de otros, lo que al final redunda en más autonomía y libertad para realizar múltiples actividades.
En una investigación de la Universidad Carnegie Mellon y Microsoft Research, se advierte el peligro del uso de Inteligencia Artificial Generativa de modo excesivo, podría reducir el ejercicio del pensamiento crítico. Si dejamos que ChatGPT o Copilot hagan el trabajo pesado del pensamiento, vamos perdiendo el hábito de cuestionar, analizar y evaluar información, habilidades esenciales en un mundo saturado de datos y desinformación, sin contrastarlo con otras fuentes.
Son herramientas muy poderosas si sabemos cómo utilizarlas, pero siempre con supervisión y ejercitando el pensamiento crítico que es, una de las habilidades que nos distinguen como humanos. ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestra capacidad de pensar críticamente simplemente por fiaca mental?
Si el control permanece en la persona, amplía capacidades, no sustituye y nos ayuda cuando no contamos con el encuentro de un apoyo confiable, fortaleciendo la autonomía y la comunicación intergeneracional al dejar de beneficiarse con el uso de la IA sólo algunos.
* Abogada, integrante del Instituto de Inteligencia artificial del Colegio de Abogados y Procuradores de Neuquén

La tecnología suele verse como una amenaza, sumado al ritmo de vida exigente, vertiginosamente fluctuante, enfocada en producir más a menor costo. Pero bien utilizada mejora la calidad de vida, optimiza tareas diarias, facilita la comunicación y brinda autonomía, especialmente a quienes enfrentan limitaciones.
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