Desde noviembre de 2024, Bolivia sufre una crisis climática sin precedente debido a las intensas lluvias, riadas, inundaciones y terremotos de tierra, que afectaron a 324.699 familias y cobrado la vida de 49 personas, informó el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes.

“Los nueve departamentos, como nunca, están recibiendo los golpes más duros producto de las lluvias e inundaciones (…) Si sumamos entre familias afectadas y damnificadas, estamos hablando de 324.699. Son 708 viviendas completamente destruidas y, lo más trágico, es que 49 personas han perdido la vida”.

Advirtió que los efectos del tiempo golpearon con fuerza a todo el país, dejando un rastro de destrucción en viviendas, cultivos, carreteras, puentes y escuelas. Calvimontes planteó que Bolivia, al igual que otros países de la región, enfrenta los efectos de una crisis climática global, un “fenómeno irreversible”, por lo que urgió a reforzar las de prevención ante futuros desastres.

Según el informe oficial, casi el 75 por ciento de las gobernaciones están en proceso de declaratoria de emergencia o desastre. A la fecha, 81 municipios ya fueron declarados en desastre, mientras que 3.937 comunidades sufren graves afectaciones. “Lamentablemente, estos eventos golpean con mayor crudeza a la gente más pobre”, expresó Calvimontes.

Por su parte, el ministro de Educación, Omar Veliz, informó que a la fecha 260 escuelas resultaron dañados por inundaciones, riadas y graduales, hechos que obligaron a 107 unidades educativas a adoptar la modalidad de clases a distancia. “La semana anterior tuvimos más de 1.000 unidades afectadas y hoy la cifra se ha reducido a 260, pero el impacto sigue siendo significativo”, expresó.

Las regiones más perjudicadas son Beni, Cochabamba, La Paz, Oruro, Pando, Potosí y Tarija, siete de los nueve departamentos bolivianos.