Las próximas semanas van a ser largas para el mercado, que tendrá que seguir operando sin tener en claro si el gobierno modificará el régimen cambiario.
Una de las sociedades de bolsa mas importantes de la Argentina aseguró en un reciente informe a sus clientes que “las próximas semanas serán las mas largas de la historia”. Se refería a la incertidumbre del mercado sobre el futuro del dólar que se resolverá en aproximadamente un mes, a mediados de abril,cuando Luis Caputo pueda cerrar el acuerdo con el FMI.
Mas precisamente, el directorio del Fondo Monetario Internacional tiene prevista una reunión el 26 del mes próximo para tratar el acuerdo con la Argentina. Se especula que ese día se conocerán todos los detalles del convenio.
Sería diferente a lo que se hace habitualmente: primero se informa el acuerdo a nivel técnico, y luego un mes después el “Board” aprueba. Esta vez se saltearía ese paso.
Lo que trascendió en las ultimas horas es que el organismo le va a prestar u$s20.000 millones más a la Argentina, que tendrían destino de reemplazar las letras intransferibles del Banco Central. Quedarían unos u$s6.500 millones delibre disponibilidad, para intervenir en el mercado del dólar.
Con ese dinero, más la liquidación de las exportaciones del campo que empiezan en estas semanas en “temporada alta”, se supone en primera instancia que el mercado del dólar debería tranquilizarse. Y a mediados de año habrá otros u$s8.000 millones provenientes de las exportaciones de Vaca Muerta.
Javier Milei podrá "aguantar" el precio del dólar en 2025
Es decir que el gobierno de Javier Milei va a contar con dólares este año para “aguantar” el dólar en la zona de los $1.060 a u$s1.090 en las semanas inmediatas. Si se quiere, con ese dinero podría sostener el tipo de cambio bajo por todo el 2025, como han anticipado desde fines del año pasado todos los economistas.
El ruido que se ha colado tiene que ver con la posibilidad no descartada por el ministro de Economía, Luis Caputo, de un posible cambio de régimen cambiario, que a esta hora se podría decir sería impuesto por el Fondo.
El organismo de crédito quiere que la Argentina deje de lado experimentos económicos y que pase a comportarse como cualquier país en donde el valor del dólar lo define el mercado. Es lo que se llama “flotación libre”. Y eso incluye el denominado “dólar blend” que permite a los exportadores liquidar el 20% en el mercado de los dólares financieros.
Para Arriazu el FMI se equivoca
Ese concepto es rechazado de plano por el reconocido economista Ricardo Arriazu, quien afirma que “el FMI no entiende que la Argentina tiene un sistema bimonetario”. La idea de que los argentinos “piensan en dólares” es el principal argumento de aquellos que proponen esquemas que van desde la dolarización hasta la convertibilidad.
Pero también habría que preguntarse si acaso los argentinos “piensan en dólares” porque la macroeconomía argentina está en persistente descalabro desde hace décadas. ¿Qué pasaría si hubiera un orden que permitiera que todas las variables se mantuvieran estables?
La verdad es que entre la libre flotación y la actual tabla de devaluaciónes programadas a razón del 1% mensual (crawling peg) hay variantes. Hay esquemas como la “flotación sucia”, que implica que el Banco Central intervienen en los mercados de cambio cuando entiende que debe hacerlo, o las “bandas”, que implica que la entidad le pone un valor de piso y de techo a partir de los cuales interviene, vendiendo o comprando, y va moviendo los valores en función de algún parámetro, como puede ser la inflación.
Los economistas que creen que seguirá todo como está
Fernando Marull, otro economista de consulta de los gerentes financieros de las empresas, afirma que Caputo no va a establecer cambios al crawling peg, y si tuviera que aplicar “bandas”, como un mecanismo transicional hacia una normalización, serían “milimétricas”, es decir que el piso y el techo sería mas o menos igual al que hay ahora. Un cambio formal.
Un cambio de régimen cambiario en Argentina no se puede anunciar con anticipación, porque ante ello, el mercado desbarataría los planes del gobierno de turno. Mucho menos en un año de elecciones, donde el oficialismo está obligado a sacar un buen resultado.
Introducir dudas en el precio del dólar, lo que se llama “volatilidad”, en un año de elecciones, es comprarse un boleto hacia la derrota. Es por ello, como dice la sociedad de bolsa las próximas semanas van a ser largas, con operadores tratando de salir de inversiones en pesos, y retornando al dólar, y el Banco Central vendiendo y tratando de controlar el precio de los dólares “libres”, con la chance de que deje escapar un poco el Contado con Liquidación.
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