La segunda noche de la Serenata a Cafayate se bañó de las luces de la madrugada, de la mano y la voz de Lázaro Caballero que extendió su espectáculo hasta pasadas las 7 de la mañana. Y aunque la presencia policial se hizo presente, incluso en el escenario Payo Solá de la Bodega Encantada, Lázaro no dejó de acompañar a su público.
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La segunda noche de la Serenata a Cafayate se bañó de las luces de la madrugada, de la mano y la voz de Lázaro Caballero que extendió su espectáculo hasta pasadas las 7 de la mañana. Y aunque la presencia policial se hizo presente, incluso en el escenario Payo Solá de la Bodega Encantada, Lázaro no dejó de acompañar a su público.