“No soy ambientalista, pero me convertí a la fuerza porque el daño que el cambio climático produce sobre la Antártida me salió al encuentro”, dice la artista italiana Paola Marzotto. “Durante mi primer viaje, hace cinco años, en una expedición a la que me invitó National Geographic, yo era una espectadora más, inocente si se quiere. Pero lo que vi, y que me llevó a registrar todo aquello sólo con mi IPhone, me conmovió, me perturbó. No era que yo, como artista de la fotografía, iba hacia el objeto, sino que el objeto vino hacia mí.”
Paola Marzotto: imágenes de una belleza que se derrite
La prestigiosa fotógrafa italiana inaugurará este sábado su exposición "Aurora", con imágenes inéditas que dan testimonio del efecto del cambio climático sobre la Antártida. Se verá simultáneamente en el Palacio Libertad y el Ecoparque.
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Paola Marzotto inaugurará el sábado su exposición “Antártida: Belleza que se derrite. Aurora”.
Dos años después, a bordo del ARA Almirante Irízar, Marzotto volvió al continente helado de una forma más profesional. Llevaba consigo una cámara Canon EOS R5, y realizó un trayecto de tres semanas, bajando en diferentes bases antárticas. “El drama del que fui testigo me impuso la necesidad de documentarlo. Vi todo mucho más de cerca, el daño que avanzaba. El riesgo ambiental condena no solo al hombre sino a todas las criaturas, animales, plantas, a todo el planeta. He recorrido mucho mundo y puedo hacer comparaciones. Por ejemplo en Australia, e inclusive en la Patagonia, las ballenas saltan en el agua, en la Antártida navegan al filo del agua, sumisas”.
El sábado próximo, cuando se conmemora el día de la Antártida, Marzotto inaugurará para el público en el Palacio Libertad, Centro Cultural Domingo F. Sarmiento, su nueva muestra “Aurora. Antártida, belleza que se derrite”. Curada por Pablo La Padula, la exhibición presenta fotografías inéditas en gran formato, capturadas en tomas directas durante la mencionada expedición a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar. Las imágenes se exhibirán simultáneamente en dos espacios: en el Palacio Libertad, donde se presentarán 20 fotografías, y en el Ecoparque, con una selección de 14.
“El tema nunca dejó de preocuparme”, sostiene Marzotto. “Yo firmé peticiones, hice donaciones, apoyé campañas. Hacía cosas, pero por algo que consideraba quizás algo lejano. Sólo a partir de 2020, con la pandemia, a mi regreso del primer viaje, me di cuenta de que es un apocalipsis lo que se está viviendo. Mi conciencia cambió desde entonces: pero también me di cuenta, porque además provengo del periodismo y estoy habituada a los social media, de que la gente no tiene empatía ni simpatía con los ambientalistas, salvo los más jóvenes. La lucha es doble: contra el cambio climático, y contra el desinterés de la gente en esa lucha”.
Belleza de lo remoto
Las fotografías que integran la actual exposición son inéditas. La Padula señala que las fotografías de Marzotto “propenden a una extraña belleza pictórica de lo remoto. Nos acercan a una metafísica de lo territorial y, en ese acceso, posicionan a la humanidad toda ante lo sublime, como un puente hacia el tiempo de la vida, lo originario. Este enfoque se refleja en el uso introspectivo de la cámara para explorar una conexión espiritual y contemplativa con los paisajes más remotos”.
La muestra, auspiciada por el Ministerio de Cultura de la Nación, el Gobierno de la Ciudad, CECA LAC (Comité de Educación y Acción Cultural para América Latina y el Caribe) y la Fundación Laetitia d’Arenberg, en colaboración con Eye-V Gallery, forma parte de una serie que Marzotto inició en 2020, al que dio en llamar “Melting Beauty”, la expresión en inglés para “Belleza que se derrite”.
Paola Marzotto, nacida en Venecia, desciende de una familia de linaje: es hija de Humberto y Marta Marzotto, y nieta del conde Gaetano Marzotto, fundador de una de las empresas textiles más importantes de Italia, Su madre llegó a ser la musa inspiradora de las pinturas de Gutusso. “Guttuso era comunista, gran amigo de Pasolini a quien también conocí de chica. En 1941, él pinto su obra más famosa y revolucionaria, ‘La crucifixión’, que recuerda a Picasso, en la que uno de los soldados que torturan a Cristo tiene los rasgos de Hitler. Nosotros teníamos un departamento en Roma, en Piazza di Spagna, y del otro lado vivía otro gran pintor, Giorgio de Chirico. A la noche, desde mi ventana, yo lo veía pintar”.
En su carrera como fotorreportera, Marzotto estuvo en la selva de Filipinas durante el rodaje de “Apocalypse Now”, de Francis Ford Coppola. “En aquel tiempo, fines de los 70, sólo se trabajaba con rollos de 36 en celuloide, había que tener muy buen ojo para sacar las fotos porque después las escenas no se iban a repetir. Yo estuve fotografiando toda la parte de la Cabalgata de las Walkyrias, la de los ataques de los helicópteros, con Robert Duvall.”
“Las obras que integran mi nueva muestra serán expuestas por primera vez, no sólo en el país sino en el mundo", continúa. "En octubre llegarán a Madrid, donde ahora estoy participando en una muestra colectiva, en la Politécnica, llamada ‘Huella dactilar’. También en otras partes del mundo. Más allá de lo estético, porque en esta nueva exposición se verán aquellas fotos que trasuntan un carácter metafísico, también contribuyen a concientizar los peligros que entraña para la humanidad el calentamiento global. Tenemos ante nosotros un desastre si no se hace nada para prevenirlo”.
Cuando le hacemos notar que, en las agendas de muchos países, donde la derecha avanza, ese es un tema que no sólo no se tiene en consideración sino que, por el contrario, se lo subestima, cuando no se lo menosprecia, la artista responde: “Eso es verdad, y es lo que más temor produce. Hay que ver, sin ir más lejos, la cantidad de desastres naturales que vienen produciéndose, como los incendios en la Patagonia, o en Malibú, para darse una idea de la dimensión del peligro. No sé, hay que ver si la Inteligencia Artificial es más inteligente que la del hombre e interviene, pero si falta la voluntad política no sirve de nada. Fíjese en una persona como Elon Musk, no vive en la naturaleza, vive en otro orden. En Europa, aunque no en todos los países, parecen estar entendiendo ese peligro”.
La lucha de Marzotto, desde el arte, está enraizada en una tradición familiar. “Aunque se trate de riesgos distintos, siempre recuerdo que mi abuelo, al que le tocó vivir en la Italia de Mussolini, hizo de todo para evitar que su empresa colaborara con la guerra. En aquellos tiempos, las fábricas eran obligadas a contribuir con la fabricación de armas de guerra. Hace muchos años yo conocí al famoso ingeniero Rudolf Hruska, el creador de muchos modelos de automóviles, entre ellos el Maggiolino (el ‘escarabajo’ italiano), que me dijo: “Yo contribuí con su familia. Declaré que la fábrica no era apta para la fabricación de armas’”.
Un tema similar es el que aborda la famosa película de Luchino Visconti “La caída de los dioses”, ambientada en el nazismo, cuando una familia de industriales siderúrgicos se ven forzados a colaborar con la guerra pese a la repugnancia que sienten por Hitler.
Pintura y metafísica
El curador, La Padula, escribió: “El impulso de explorar, de ir más allá, no es sino el eco de aquel viaje cósmico. Somos reflejos de ese primer movimiento expansivo, testigos de un universo en constante desarrollo. Y en ese movimiento, el arte se alza como un testimonio eterno, una forma de esculpir la memoria, como un registro del juicio final, según los teólogos, o como la base del progreso, según los científicos. Pero más allá de sus funciones, el arte graba lo vivido en la memoria afectiva, tejiendo cultura y creando conocimiento".
A propósito de la dimensión metafísica, de la noche del alma, como expresaba San Juan de la Cruz, un crítico italiano comparó las fotografías de Marzotto con los cuadros del pintor suizo del siglo XIX Arnold Böcklin, en especial con uno, “La isla de los muertos”, que refleja la solitaria llegada del barquero Caronte al infierno, tal como lo describe Dante en “La divina comedia”.
“Me ocurrió algo muy singular”, reacciona Marzotto cuando le mencionamos esta comparación. “Yo no conocía la obra de Böcklin y, después de que el crítico lo mencionara, me puse a estudiarla. Y, poco después, ¡dos seguidoras mías en Instagram me comentaron lo mismo! Me resultó asombroso”.
El título “Melting Beauty” le da unidad a todas las exposiciones de Marzotto dedicadas a la Antártida. En este caso, el título es “Aurora”, pero no en el sentido de amanecer sino de crepúsculo, de fin. ““El hilo conductor es el del título, una belleza que se derrite, que hace un juego de palabras con ‘sleeping beauty’, la ‘bella durmiente’. Pero en este caso no hay una belleza que duerme sino que se derrite. Yo creo que representé la Antártida como tiene que ser representada en este momento histórico.”
La exposición, como se dijo, tendrá dos sedes: Del 22 de febrero al 20 de abril en Sala 607 del Palacio Libertad, 6° piso (Sarmiento 151), de miércoles a domingos de 14 a 20. (No se requiere reserva previa de entradas). y en el Ecoparque, Glorieta central (ingreso principal por Av. Sarmiento y Las Heras), entre las mismas fechas, de martes a domingos y feriados, de 11 a 18, con entrada libre y gratuita.
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