La crisis económica está golpeando de lleno a una histórica empresa de lácteos argentina y su futuro alcanzó un nivel crítico. Se trata de SanCor, una marca que acompaña las mesas de los argentinos desde hace más de seis décadas con leches, yogures, quesos untables y más productos lácteos.
En las últimas actualizaciones sobre el estado de situación en el que se encuentra SanCor Cooperativas Unidas Limitada (CUL) se supo que la firma, con sede en Sunchales, está próxima a quebrar y que la semana pasada se presentó en un concurso de acreedores. Se presupone que la empresa tendrá que desprenderse de activos y de parte de su planta de trabajadores -en los últimos días se desvincularon a 500 personas- si quiere reducir su millonario pasivo de US$250 y tratar de conseguir un socio operativo hasta que los inversionistas decidan su futuro.


La decisión se produce tras algunos años de dificultades financieras que llevaron a una drástica reducción en su capacidad productiva. Actualmente, SanCor procesa apenas 500.000 litros de leche diarios, una cifra ínfima comparada con los más de 3 millones de litros que manejaba en sus épocas de esplendor. Esta caída en la producción se debe, en parte, a la pérdida de confianza de los tamberos, quienes optaron por entregar su materia prima a otras empresas ante la incertidumbre reinante.
Además de la crisis financiera, SanCor ha enfrentado conflictos laborales con la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra). Las medidas de fuerza impulsadas por el gremio, motivadas por reclamos salariales y la falta de avances en planes de salvataje, provocaron pérdidas superiores a los 4.500 millones de pesos para la empresa. Estas tensiones internas complicaron aún más la situación, afectando la producción y distribución de productos lácteos.
En noviembre de 2023, la cooperativa intentó constituir un fideicomiso que aportaría 60 millones de dólares para su rescate. Sin embargo, el plan no prosperó debido a la falta de aportes comprometidos y a desacuerdos sobre la reestructuración de deudas y la situación de aproximadamente 1.000 empleados que no estaban contemplados en el plan de negocios. Tras este revés, SanCor anunció que exploraría nuevas iniciativas y propuestas para superar la crisis.
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La presentación al concurso preventivo de acreedores fue asignada al Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de la ciudad de Rafaela. Se espera que en los próximos días se definan las diligencias administrativas y se conozcan detalles sobre la nómina de acreedores y el monto exacto de la deuda.
Con esta medida, SanCor busca ganar tiempo para reestructurar sus pasivos y encontrar inversores que aporten el capital necesario para revitalizar la empresa. El futuro de la cooperativa, que alguna vez fue líder indiscutida en el mercado lácteo argentino, depende ahora de la eficacia de este proceso concursal y de la capacidad de sus directivos para atraer nuevas inversiones que permitan su recuperación.