Existen muchísimas opciones al momento de tener que elegir qué cuchilla comprar, y renovar los utensilios de cocina puede significar un dolor de cabeza para cualquier familia debido a los altos costos que tiene cada elemento. Por eso, es muy importante conocer algunas técnicas para afilar cuchillos de cocina de manera segura.
Trabajar y maniobrar cuchillos puede significar un riesgo para cualquier persona, por lo que es imprescindible que los afilen adultos mayores, además de mantenerlos alejados de los más chicos.
Si bien la técnica para afilarlos no representa grandes dificultades, siempre y cuando se cuente con los materiales adecuados, hay que hacerlo minuciosamente, ya que cualquier roce con el filo puede generar cortes en el cuerpo.
Tener un cuchillo bien afilado en la cocina no sólo ayudará a mejorar las técnicas de cocción al momento de cortar los alimentos, sino que también puede influir en el sabor que ofrece el resultado final.
Por ejemplo, un corte de carne hecho con un cuchillo afilado puede ayudar a mantener sus fibras intactas, mientras que uno sin filo puede romperlas al momento de forzar el corte.
La forma más común de afilar un cuchillo es tener una chaira, una herramienta que está creada especialmente para esta tarea. Se trata de una varilla de acero con una base para agarrarla que viene en diferentes grosores y longitudes.
¿Cómo se usa? Se debe colocar en frente de la persona en forma vertical, con el mango hacia arriba y el extremo sobre la mesa o la superficie que se elija. El cuchillo debe colocarse en diagonal, aproximadamente en un ángulo de 15-20 grados respecto a la chaira.
Esta herramienta cumple la misma función que una piedra de afilar de acero, para la cual el procedimiento es básicamente el mismo que con la chaira, con el cuchillo en diagonal sobre el material.
Otro artefacto similar es el rodillo o disco, que cumple la misma función que la chaira pero con un tamaño bastante menor. Lo bueno de este elemento es que trae la medida justa para colocar el cuchillo y no hay que colocarlo en una posición particular.
Si el dinero no es un inconveniente, en la actualidad existen afiladores electrónicos, que son más rápidos y sencillos que el resto. Al conectarlo, la máquina comenzará a funcionar automáticamente y simplemente hay que apoyar el cuchillo dentro de la ranura (que incluso viene en diferentes formatos para distintos tipos de cuchillos).
Los especialistas recomiendan hacer la prueba final con un tomate. Un cuchillo afilado puede cortar una rodaja perfecta, pero si le falta filo se abollará la piel de la verdura.
Comentarios