La causa de "Jack el Destripador" podría tener una nueva investigación, ya que una descendiente de una de las víctimas pidió la reapertura luego de que pruebas de ADN reavivaran las sospechas sobre el asesino en serie más famoso de la historia.
Piden reabrir la investigación contra "Jack el Destripador"
A más de 130 años de los crímenes del asesino en serie en el este de Londres, la investigación nunca se resolvió. Una descendiente directa de una de las víctimas, pidió que la causa vuelva a abrirse para que se "identifique legalmente al asesino".
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Las teorías más sólidas sostienen que el asesino era un inmigrante polaco.
Los atroces asesinatos de "Jack el Destripador" ocurrieron en un barrio del este de Londres, en 1888, y aterrorizaron a todos los residentes de Whitechapel, que sufrían nuevas víctimas sin ninguna certeza sobre quién podría ser el asesino principal.
"La gente se ha olvidado de las víctimas, que no obtuvieron justicia en su momento. Ahora necesitamos que esta investigación identifique legalmente al asesino", afirmó Karen Miller, una descendiente directa de una de las víctimas, en una entrevista al Daily Mail.
La verdadera identidad del famoso asesino que cautivó a millones de personas, continúa siendo un misterio tras varios años donde circularon muchos sospechosos y teorías, como ciertas especulaciones con miembos de la familia real y hasta jefes del gobierno.
La prenda clave para identificar al posible asesino
En 2014, el autor británico Russell Edwards afirmó haber resuelto el misterio gracias a rastros de ADN que fueron encontrados en un chal de la escena del crimen de Catherine Eddowes, la cuarta víctima del asesino que falleció el 30 de septiembre de 1888.
Esta teoría dio con la iniciativa de que el autor de estos crímenes se trataba de un inmigrante de Polonia llamado Aaron Kosminski, quien trabajaba como barbero y que fue considerado como uno de los principales sospechosos más sólidos. Catherine Eddowes era una mujer de 46 años que trabajaba ocasionalmente como prostituta y cuyo cuerpo fue encontrado una madrugada, con el cuello cortado y el rostro mutilado.
En aquel momento, la prenda había sido recuperada por un policía que quiso regalársela a su esposa, pero que tras su rechazo para usarla, el chal quedó en una caja hasta que formó parte de la colección de Museo del Crimen de Scotland Yard.
Tras más de 130 años sin saber la identidad de quién fue responsable de los asesinatos, Russell Edwards pidió abrir la investigación sobre el asesinato, con el apoyo de Karen Miller, una descendiente directa de Catherine Eddowes.
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