Una madrugada de terror se registró ayer en una vivienda situada en el barrio El Triángulo de Monte Quemado (Copo), donde tuvo lugar un terrible drama familiar causado por un efectivo policial que, a balazos, causó la muerte de su hijita de casi 2 años y de la exsuegra, además de herir de gravedad a su expareja y al padre de esta, tras lo cual se suicidó.
La huida de un niño de 9 años que escapaba de su enardecido padre, y las detonaciones de los disparos, alertaron a los vecinos que, de inmediato, llamaron a la Policía.
Cuando los efectivos de la Comisaría Comunitaria Nº 22 llegaron al lugar se encontraron con un escenario dantesco, ya que se dieron con los cuerpos del policía David Abalos, de su hijita y de su exsuegra Olga Cuellar tirados en el suelo ya sin vida. También hallaron gravemente heridos a la docente Lorena Navarro, quien era pareja del policía, y a Mario Navarro -padre de la joven- quienes fueron trasladados hacia el CIS Banda y hospital Regional, respectivamente, donde permanecen internados con pronóstico reservado.
El niño de 9 años, que también fue baleado por Abalos, se encuentra internado en el Cepsi y está fuera de peligro, según indicaron las fuentes.
Por orden del fiscal Santiago Bridoux los forenses del Poder Judicial hicieron autopsias a los cadáveres y ya los entregaron a los familiares para sus velatorios e inhumación. Personal de la División Homicidios y Delitos Complejos está abocado a investigar el hecho y Criminalística realizó pericias en el lugar de la tragedia.
Buscan establecer si el hecho fue premeditado o si fue una reacción irracional tras discusión
El trágico hecho se produjo en la madrugada de ayer -alrededor de la 0:45- en circunstancias que el policía David Abalos había ido a restituir a una de sus hijas, ocasión en que -por causas que se procuran establecer- se inició una fuerte discusión entre el sujeto y la mujer que fue su pareja, a la que se habrían sumado los padres de esta, lo cual motivó la irracional reacción del inculpado.
Las primeras averiguaciones dan cuenta que, totalmente enardecido, el sujeto sacó un arma y desató la tragedia efectuando numerosos disparos -no se descarta que hayan sido dos las armas que utilizó- de los cuales el único que logró huir fue el hijo de 9 años, el cual -aún baleado- logró salir de la casa para pedir auxilio a los vecinos.
Consultado el fiscal Bridoux sobre el móvil del grave hecho, o qué lo habría ocasionado, respondió que es materia de investigación, descartando que haya sido un tiroteo toda vez que los peritos solo hallaron vainas servidas del arma de Abalos.
Le restituyeron el arma
También trascendió ayer que tiempo atrás las autoridades policiales le habían retirado el arma reglamentaria a Abalos, y se la habían restituido en octubre del presente año.
El fiscal no descarta ninguna hipótesis y ordenó una serie de medidas procesales tendientes a deteminar si fue un hecho premeditado, o si fue una reacción generada por alguna cuestión que el sujeto consideró una afrenta. Se receptarán diversos testimonios.