Un mural único en el Alto Noa Shopping combina arte y reciclaje, buscando generar conciencia ambiental entre los visitantes a través de la creatividad y la reutilización de materiales. La artista y arquitecta mosaiquista María Laura Flores Paz lideró esta intervención artística, un proyecto que refleja el compromiso con el medio ambiente de una manera accesible y educativa. La obra está divida en dos etapas: “El beso” y “El árbol de la vida”.
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Un mural único en el Alto Noa Shopping combina arte y reciclaje, buscando generar conciencia ambiental entre los visitantes a través de la creatividad y la reutilización de materiales. La artista y arquitecta mosaiquista María Laura Flores Paz lideró esta intervención artística, un proyecto que refleja el compromiso con el medio ambiente de una manera accesible y educativa. La obra está divida en dos etapas: “El beso” y “El árbol de la vida”.
"El Beso": la primera etapa del mural
La obra muralística, que se despliega en varias etapas, comienza con una pieza titulada "El Beso". Este segmento representa a una pareja en un abrazo fraterno, utilizando una variedad de materiales reciclados. “Utilizamos objetos cotidianos, como teléfonos celulares, juguetes infantiles, tapitas y otros elementos caseros, que juntos formaron esta bella escena", explicó Paz en diálogo con El Tribuno. La pieza, ubicada en el trayecto hacia el estacionamiento interno, capta especialmente la atención de los más pequeños, quienes se acercan a observar los detalles de los materiales reciclados.


"El Árbol de la Vida": Un símbolo de arte y naturaleza
La segunda etapa del mural, llamada "El Árbol de la Vida", continúa el mensaje de arte sustentable. Compuesta por materiales reciclados como corchos, retazos de cerámicos, espejos y vidrios, esta obra da vida a un árbol multicolor y texturizado. Cada elemento, desde la forma hasta la ubicación de los materiales, está cuidadosamente seleccionado para evocar la riqueza de la naturaleza y la necesidad de preservarla. La pieza incluye la leyenda "Generemos conciencia ambiental, Alto Noa ", recordando a los espectadores el impacto positivo del reciclaje.
La comunidad como protagonista
La creación de este mural fue posible gracias a la participación de la comunidad, que donó diversos objetos para integrarlos en el proyecto. Desde dispositivos tecnológicos, como discos y cables, hasta juguetes y tazas con valor sentimental, cada pieza ha sido transformada en un componente único de la obra. “Este mural permite que quienes donaron sus objetos puedan verlos convertidos en arte, dándoles una segunda vida”, afirmó la artista, quien ha trabajado en el arte del reciclaje por más de 15 años y participado en proyectos similares en el exterior.
Un impacto visual y ecológico
La obra completa, que ya está en exhibición en el Alto Noa Shopping, invita a todos a admirar cómo cientos de objetos en desuso pueden cobrar nueva vida a través del arte. Paz destaca que es un "arte sentimental y de conciencia, que va más allá de lo típico", y solicita a los visitantes que no retiren elementos del mural, ya que cada uno de ellos es esencial para la composición colectiva.
Este mural no solo embellece el espacio, sino que también educa sobre la importancia del reciclaje y el impacto del arte en la sostenibilidad, creando un puente entre el cuidado ambiental y el disfrute estético.