La situación en Venezuela sigue siendo convulsa tras las elecciones del pasado domingo, según Vanessa Rodil, una traductora y profesora que reside en Caracas. En una entrevista radial con Radio Salta, Rodil ofreció un desgarrador relato de la realidad que enfrentan los ciudadanos en el país sudamericano, destacando la creciente desesperanza y tensión en la capital.
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La situación en Venezuela sigue siendo convulsa tras las elecciones del pasado domingo, según Vanessa Rodil, una traductora y profesora que reside en Caracas. En una entrevista radial con Radio Salta, Rodil ofreció un desgarrador relato de la realidad que enfrentan los ciudadanos en el país sudamericano, destacando la creciente desesperanza y tensión en la capital.
"Han sido días bastante convulsos. Para el ciudadano de pie, esto ha sido una estocada importante", comentó Rodil. La participación en las elecciones, a pesar del clima de civismo que ella observó, no ha logrado mitigar el descontento general. "Creo que la mayoría nos levantamos antes de acostarnos para hacer el derecho al voto. Lo que percibí en las calles era un clamor por el cambio", agregó.


Rodil, quien vive cerca del palacio de Miraflores, sede del gobierno, detalló que aunque su zona parece relativamente tranquila, los comercios están escasos y el abastecimiento de alimentos es limitado. "Hay pocos comercios abiertos y mucha gente está haciendo compras nerviosas", indicó. La situación económica es crítica, con un salario promedio de 50 dólares mensuales, insuficiente para cubrir necesidades básicas. "Con 50 dólares solo se pueden comprar productos esenciales y no mucho más", explicó.
La sensación de inseguridad también es palpable. Rodil describió la presencia de milicias civiles en las calles, lo que genera un ambiente de constante vigilancia y temor. "Están ahí como unas gárgolas, limitando el acceso a las zonas", dijo, refiriéndose a las patrullas armadas y los controles de seguridad.
La percepción de una dictadura en Venezuela se reafirma para Rodil, quien expresó que el régimen actual ha consolidado un control absoluto sobre la vida política y social del país. "Esto no es democracia, es una dictadura absoluta. La represión ha sido brutal", afirmó.
"Esa noche (de las elecciones) yo sentí que estaba en una pesadilla y sentí la indefensión de... Me siento secuestrada. ¿De qué es esto? O sea, la voluntad popular no vale.Que no nos permitan nada, no hay libertad, yo no puedo disentir. O sea, si yo voy por la calle y me pongo una franela blanca, a lo mejor puedo contar con la desgracia de que me agarren y me acusen de terrorismo o sedición o lo que se les ocurra. ¿Y quién defiende? O sea, por eso hablo de secuestro, por eso hablo de... La gente está decepcionada. Yo pienso que mientras más días pasen, se pierde un poco el clamor. Y no sé, estaremos en la voluntad de Dios, no sé", declaró.
A pesar de la situación difícil, Rodil mantiene la esperanza en que la oposición pueda encontrar una solución más efectiva, aunque reconoce que el aislamiento y la falta de apoyo internacional complican la resistencia. "Sentimos que vamos a tener que calar esto, porque es sencillo. La represión ha sido brutal y la comunidad internacional no parece estar haciendo mucho", concluyó.