La Pachamama es una de las más tradicionales ceremonias que conforman la cultura andina, manifestación de auténtica creación cultural ensamblada en las raíces de los pueblos originarios.

Especialmente en el noroeste argentino, aunque se ha extendido últimamente a otras regiones del país, durante todo el mes de agosto se ofrecen rituales y ceremonias a la Pachamama, la Madre Tierra. La celebración comienza con el primer día del mes y clausura el último día con un prolongado ritual que incluye trabajos en plena San Salvador de Jujuy, capital de la provincia homónima.

Referirnos al ritual de la Pachamama es dar a conocer una de las más tradicionales ceremonias que conforman la cultura andina, manifestación de auténtica creación cultural ensamblada en las raíces de los pueblos originarios. Se trata de una de las expresiones más características y significativas del mundo ceremonial que se apoya en lo ancestral precolombino y encuentra un punto de unión y sincretismo con lo cristiano.

La Lic. Beatriz Isabel de Miguel explica que “este culto, de larga raigambre en América del Sur, es común a las provincias del noroeste argentino. Aunque se reconozca como una práctica familiar, su arraigo se extiende al contexto más amplio de la vida social de las comunidades originarias, especialmente agrarias y ha penetrado, de manera notable, en la cultura de las urbes”.

Es el rito más sobresaliente de ofrenda y agradecimiento a la Madre Tierra; se realiza anualmente, cada primero de agosto. Tanta importancia reviste que el "santo andino" se articula en torno a su acción benéfica y protectora.

ADEMÁS: Es tiempo de atreverse a una Alquimia mental/ Por Antonio Las Heras

"La Santa Tierra, la madre de todos y de todo"

Eric Borman, arqueólogo sueco que recorrió la región noroeste de la Argentina, la define así: en el quichua actual del Perú, significa "tierra", "el mundo", y también "día o tiempo". En la Puna, Andina se da a esta palabra otro sentido, según las explicaciones, que, personalmente, pude recoger muchas veces y en diferentes lugares: PACHA quiere decir "deidad", "ser sobrenatural"-

Es sin duda en el primer sentido que debemos tomar esta palabra en el nombre de Pachamama. MAMA significa "madre". Pachamama es, según los habitantes del altiplano, "la Santa Tierra, la madre de todos y de todo".

Pachamama es siempre un ser femenino; es una deidad buena y benevolente; de ella ha nacido todo: hombres, animales y plantas; ella protege todo y especialmente a las personas.

Las ofrendas

En su desarrollo, hay un momento previo: en la víspera de la ceremonia central la familia ofrendante prepara y selecciona los mejores frutos de las cosechas estacionales y alimentos especialmente reservados para el evento. En el día que antecede –el 31 de julio– se toman precauciones con el agua y el fuego; por eso permanecen tapados el horno de barro y el pozo de agua.

El primero de agosto, día de la celebración, el jefe de familia enciende el sahumerio (compuesto por hierbas aromáticas, azúcar, alumbre, yista, coa y rica–rica) y recorre con él toda la vivienda para "ahuyentar y desalojar los males".

Después la familia se traslada a los fondos o huertas de cada hogar; en ellos, el sitio reservado es un hoyo de forma redonda, por el que se evita transitar durante el año y que solamente se abre en esta oportunidad. La tierra extraída se acumula en forma de montículos al lado del pozo. Este lugar representa la fuente de sacralidad y fuerza, de la que es partícipe el mismo hombre con sólo aproximarse a él.

"Pachamama, kusilla, kusilla"

Con el Sol en el cenit, convocado y reunido todo el grupo alrededor de aquél, se inicia el pasaje de la ofrenda. Advertimos que los valores y principios que sustentan el respeto a las generaciones mayores, a su experiencia y a su posición jerárquica en la estructura e historia familiar también está presente, pues el oferente primero es la persona de mayor edad o el abuelo, que luego concederá sucesivamente este papel a los restantes miembros de la familia, de mayor a menor. Es el quién introduce en el pozo una vasija con sahumerio sobre brasas, de acción purificadora y protectora; comidas típicas servirán de ofrenda – tamales, locro, picantes, empanadas, tijtincha–; después se colocan hojas de coca especialmente seleccionadas y cigarrillos nuevos, rociándose todo con bebidas –chicha de maíz, vino y alcohol– que los mayores probarán siguiendo el orden de la edad, al momento de sus respectivas ofrendas.

El anciano que conduce la ceremonia enciende un cigarrillo para colocarlo de manera vertical en la tierra frente a él, mientras agradece, pide favores a la Pachamama y musita en lengua quechua "Pachamama, kusilla, kusilla"

Comidas y bebidas se esparcen dentro del pozo en forma de cruz, utilizando un elemento natural, a manera de cuchara, producto de la tierra, caña o tallo. Cada ofrenda se acompaña con invocaciones en voz baja y oraciones cristianas, pidiendo la bendición de la Pachamama tanto como salud y bienestar para todos los miembros de la familia, a más del agradecimiento por los favores, protección y dones recibidos en el año precedente.

Cada oferente, de rodillas, repetirá ordenadamente este acto alrededor del pozo.

Al finalizar, los mensajes de la Madre Tierra, interpretados por el abuelo, dependen de la forma en que cada cigarrillo se hubiese consumido.

En el momento de culminación, se "enflora" el lugar, adornándolo con papel picado y serpentinas de colores. Se tapa el pozo con puñados de tierra esparcida en forma de cruz, obtenida de los mismos montículos formados al comienzo.

Finalmente, se coloca en la superficie una piedra plana como señal del sitio de la ceremonia quedando sellada hasta el próximo año. El brasero permanece en el fondo o huerto. Luego, la familia se reúne en la casa para almorzar la misma comida ofrendada a la Madre Tierra.

Video 2021/ Secretaria de DDHH de la Nación

Embed

La preparación del 31 de julio

El día previo –31 de julio– tiene el significado de preparación para el tributo y agradecimiento, y de precaución porque se encuentran en disputa los cuatro elementos: agua, fuego, aire y viento, lo que implicaría la probabilidad del caos y la ruptura de la armonía, estando en situación de peligro el planeta entero.

Señala la tradición que, en ese lapso, la tierra entra en lucha y conflicto durante doce horas; hasta el mediodía del día primero, momento en que tiene lugar el rito central. Si perdiera el enfrentamiento con los otros elementos, el humano perdería su morada.

El primero de agosto implica una jornada de recogimiento y evitación de toda forma de violencia. Se debe estar en serenidad consigo mismo y con sus semejantes. Cualquier herida a tal sentimiento se interpretaría como anticipación o presagio de mala suerte durante el ciclo extendido hasta el próximo primero de agosto.

El día posterior –2 de agosto– implica el retorno al ritmo habitual, representando un signo de buen augurio que el sahumerio se encuentre consumido totalmente en el brasero hasta quedar convertido sólo en cenizas. Es el tiempo nuevo que evidencia el comienzo del año agrario.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis. “Atrévete a vivir en plenitud”, es su más reciente libro. www.antoniolasheras.com

Aparecen en esta nota:

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - publicidad@dpopular.com.ar

Edicin Nro. 18358

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados