Todos podemos ser ignorantes de distintas áreas del conocimiento y del origen de conflictos que nos afectan en distinto grado y de diversas formas, por eso el "impulso inicial” es la brújula instintiva que nos predispone a tomar posición a veces sin medir las consecuencias, acrecentando el conflicto o sin ponderar adecuadamente el conocimiento que está en juego. Los desgastes y consecuencias inevitables de esta actitud contrasta con un manejo inteligente de la energía creadora que todos disponemos en nuestro interior y que nos permite "relaciones entre pares” que nos dan paso al ejercicio de "nuestro libre albedrío”, trascendiendo las "relaciones de dominio” de cualquier índole o naturaleza.

Puede ser valioso liberar esa energía creadora que todos tenemos, potenciando nuestras capacidades, en "relaciones horizontales” que faciliten el ejercicio de nuestro "libre albedrío”

Estas "relaciones horizontales”, donde todos tienen la alternativa de gestar su propia revolución interior y compartir experiencias y logros, permiten la fluencia permanente de energía ya que el universo es mental y cada partícula tiene su contraria "desde su nacimiento” por eso el mundo es "dual”, tornando absurdo tratar de imponer cualquier principio, idea o acción sin que "el otro” realice su propia revolución interior, sus propias conquistas y creaciones, tratando de persuadirlo a fin de que pueda evolucionar su entorno mental, físico y emocional por sus propios medios, iniciando "la cooperación esencial” que nos ayuda a crecer personalmente y en conjunto con los demás "sin servidumbres de ningún tipo” gestando alternativas que nos enriquecen a todos. Este proceso cooperativo puede ser truncado cuando empoderamos la estupidez de fanatismos que utilizan la violencia como principal argumento y el engaño como método para que, con el paso del tiempo, quede firme la estupidez y nunca se intercambie la energía creadora que permite la gestación de acuerdos inteligentes que permanecen en el tiempo porque, entre otras opciones, se revisan y actualizan frente a disrupciones tecnológicas, ambientales, de mercado, de financiamiento, etc., conforme evolucionan las circunstancias, los individuos y la comunidad en general.

Las crisis, tensiones y conflictos pueden devenir cuando no nos involucramos pudiendo hacerlo, dejando que se acrecienten y generando ciclos permanentes de repetición de absurdos que la historia nos demuestra que ya los hemos vivido, pudiendo gestar nuevos paradigmas que faciliten nuestra convivencia que la tecnología permite; por eso puede ser valioso liberar esa energía creadora que todos tenemos, potenciando nuestras capacidades, en "relaciones horizontales” que faciliten el ejercicio de nuestro "libre albedrío”, cooperando en la evolución de nosotros mismos y nuestra comunidad.

 

Por el Ing. Mario Enrique Graffigna Bustelo
MP 2912