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La proyectada regionalización en la provincia de Neuquén

La decisión de conformarse en Región radica, decisivamente, en los gobiernos locales, como aquéllos quienes mejor conocen su realidad y cuentan con las principales herramientas para evaluar el desarrollo.

Figueroa anunció un proyecto de regionalización. Foto: Matías Subat.

Los medios periodísticos de la región han informado de manera abundante la decisión y puesta en marcha de un proceso de regionalización provincial por parte del flamante gobierno neuquino, noticia que celebramos por conllevar anheladas expectativas de desarrollo económico y social.

Esta última frase no la he usado con inocencia, toda vez, que es la terminología adoptada por el artículo 124 de nuestra Constitución Nacional, fruto él de la reforma que le fuera practicada a su texto durante el curso del año 1994.

Es, precisamente, la citada modificación a su letra la que ha cambiado los parámetros tradicionales del instituto, toda vez que del concepto objetivo, rígido, fijo, basado en la ciencia geográfica, muda a uno subjetivo, flexible, móvil basado en la interrelación de la ciencia sociológica y la Política.

Así dice la ciada norma constitucional: “Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines y podrán también celebrar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas al Gobierno federal o el crédito público de la Nación; con conocimiento del Congreso Nacional…”.

Nuestra Ley Mayor provincial no es ajena a ello y, tras la reforma que se practicara a su contenido original, advertimos que su artículo sexto -recogiendo el principio ínsito en el sistema federal- nos dice: “La Provincia reafirma su identidad patagónica y coordina políticas públicas propendiendo a su regionalización con otras provincias, con la participación activa de los municipios interesados, para su desarrollo social, cultural y económico, con la finalidad de atender intereses comunes.”

A nivel nacional la invitación constitucional solo nos brinda el ejemplo de la llamada -y frustrada- “Región Centro” que aunó en tal a las provincias de Córdoba, Santa Fé y Entre Ríos, mas, por suerte dio lugar a numerosos casos de “Microrregiones”: municipios que se interrelacionaban en pos de objetivos comunes.

Nuestra provincia del Neuquén, como otras, no fue ajena a ese promisorio despertar y tenemos ejemplos de municipios aunados en microrregión con similares neuquinos, con los de otras provincias y con otros de Chile.

Ante estos últimos ejemplos no puedo dejar de destacar la denominada “Región de la Confluencia”, de la pasada década, que unió en tal a municipios de ambas provincias ubicados en el Alto Valle del Río Negro.

De la lectura de las normas precedentes surge que la decisión de conformarse en Región radica, decisivamente, en los gobiernos locales, como aquéllos quienes mejor conocen su realidad y cuentan con las principales herramientas para evaluar aquellos sabios preceptos de “desarrollo económico y social” -y “cultural”, le agrega la norma primordial neuquina- contenidos en las cartas constitucionales.

Aplaudo la anunciada propuesta de gobierno, en la creencia que el citado instrumento institucional abre las puertas a un esperado crecimiento local y regional. Así lo espero.

* Presidente del Centro de Estudios Constitucionales del Comahue


Figueroa anunció un proyecto de regionalización. Foto: Matías Subat.

Los medios periodísticos de la región han informado de manera abundante la decisión y puesta en marcha de un proceso de regionalización provincial por parte del flamante gobierno neuquino, noticia que celebramos por conllevar anheladas expectativas de desarrollo económico y social.

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