La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) presentó el “Semáforo de Economías Regionales”. El informe de noviembre reveló una tendencia estable con respecto a los meses anteriores, con 2 actividades “en verde”, 5 “en amarillo” y 12 “en rojo”, lo que refleja una situación previa a la devaluación del dólar oficial.
Este análisis mensual, realizado por el área de Economía de la organización, destaca los indicadores clave de 19 actividades agroindustriales y ofrece una visión sencilla para los productores, según destacaron desde la gremial que preside Elbio Laucirica e integra la mesa de enlace. Se espera que los próximos informes muestren los efectos en costos, ingresos y mercados, mientras el campo se prepara para afrontar los cambios económicos.
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Entre los sectores bajo análisis, el maní emerge como protagonista de la recuperación tras la sequía que afectó la campaña anterior. Cultivado principalmente en la provincia de Córdoba, este sector enfrenta desafíos tecnológicos y altos costos, pero se destaca por esfuerzos conjuntos y colaborativos que buscan impulsar la actividad.
Asimismo, con más del 90% destinado a la exportación, la cadena del maní se adapta a procesos post-cosecha y espera retomar su protagonismo en los mercados internacionales.
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Después de la devaluación, se espera un cambio significativo en los costos, ingresos y mercados para los productores. La incertidumbre económica se suma a la persistente influencia de factores climáticos, como las sequías que marcaron la campaña anterior.
Noviembre dejó un claro contraste entre ganadores y perdedores
En este contexto, la incertidumbre se cierne sobre la producción de maní, ya que los precios de este cultivo, que son vitales para los ingresos de los productores, están determinados internacionalmente. La post-pandemia y la estacionalidad en la cosecha argentina provocaron grandes caídas en los precios, agravando la situación. Además, las variaciones en el tipo de cambio y las alícuotas a los derechos de exportación (DEX) impactan directamente en los precios, generan preocupación ante los recientes anuncios gubernamentales.
En ese sentido, la cadena de producción de maní, a pesar de ser una economía regional, enfrenta el desafío de un 15% de derechos de exportación, lo que se traduce en una posible rentabilidad negativa.
Desde el sector advierten que este “desincentivo” puede resultar en una pérdida de producción y de mercados, afectando a su vez a los sectores de servicios y tecnología que dependen de esta cadena. Aunque en el Semáforo de Economías Regionales, el maní se encuentra en verde según los datos de noviembre, “es crucial seguir evaluando los indicadores hacia el futuro para comprender mejor la evolución de esta actividad económica”.
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A su vez, la yerba mate también muestra un panorama alentador al figurar “en verde”. Con un crecimiento del 2,5% en comparación con el año pasado, el consumo interno de yerba mate alcanzó niveles récord, siendo el más alto de los últimos cinco años según estadísticas del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

Por otro lado, actividades como algodón, miel, vino y mosto, granos y leche muestran una situación concreta de crisis, atribuida a un mercado estancado, sequía persistente y costos elevados a lo largo de 2023.
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En tanto, algunas actividades se encuentran en una posición intermedia, saliendo de las urgencias pero aún enfrentando incertidumbres hacia el futuro. Entre ellas, se destacan arroz, aves, cítricos dulces, forestal, mandioca, ovinos y tabaco, que, aunque muestran signos de mejoría, todavía no han superado por completo los desafíos que enfrentaron.

Por último, bajo el signo de la advertencia se ubican los bovinos, hortalizas, papa, peras y manzanas, y porcinos. Estos sectores requieren especial atención y medidas para afrontar las complejidades del entorno económico y productivo, por que la entidad remarcó la necesidad de políticas que impulsen la recuperación y estabilidad en estas áreas clave para la economía del país.