
Entrevisté a Milei: fue revelador, lindo, un lujazo
Tuve el honor de entrevistar al presidente electo, don Javier Gerardo Milei. Un honor y, además, una oportunidad: el querido Manuel Adorni lo entrevistó la semana pasada y terminó siendo su vocero. Vaya a saber si a mí me ofrece ser embajador en Venezuela, o director del Banco Nación, o defensor del Pueblo: de joven supe ser un zaguero con marca y proyección. Javier, amigazo, tenés que llenar 5000 casilleros y apenas irás por nueve o diez: ¡tirame un hueso!
El casting del libertario es todo un tema. Vuelan las designaciones, pero enseguida vuelan los designados. Me adelanté a felicitar a Pato Bullrich cuando aceptó ir a Seguridad, y después tuve que retractarme, y anteayer volví a felicitarla, y no sé qué pasará mañana. Estamos ante un proceso de selección del personal trabado, moroso, algo caótico. Evidentemente Javier no confiaba en ganar las elecciones: ¡ni siquiera tenía ministro de Economía! Tanto se estiró eso que temí que se lo ofreciera a Massita. En la entrevista le pregunté por las dificultades para completar el gabinete, y la respuesta fue una delicia: dice que no hay apuro, que tiene cuatro años por delante.
Basta de introito. Con ustedes, la voz, la personalidad, las agallas de Javier Gerardo, presidente electo de 45 millones de argentinos.
–Señor, con respeto, ¿puedo tutearlo? Es decir, ¿puedo tutearte? Nos conocemos hace años, hemos coincidido en 20 sets de televisión, te voté… El tuteo facilitará el diálogo. Mirá la diferencia entre “señor, en sus primeros pasos lo noto dubitativo”, y “che, flor de bolonqui tu nuevo laburo, ¿no?”. Pero acepto lo que vos prefieras. Lo que usted prefiera.
–Podés tutearme, obvio. Pero antes recordame tu nombre.
–Jajaja. Increíble que mantengas ese humor. La gente compró la imagen del león salvaje, pero yo nunca dudé de que era teatro. Te conozco, sos dicharachero, querendón, muy pilas. Dejame empezar con un comentario: te noto dubitativo.
–Bueno, o sea, esta es la parte más complicada. Yo jugué al fútbol en Chacarita. Fui arquero. Armar un equipo nunca es fácil. Vas a poner al 9, un goleador, y se te lesiona. O sea, ni siquiera va al banco.
–Es cierto. De paso, quién va al banco. Al Central, digo. Puesto clave, Javier, y seguimos en veremos.
–Iba a ser Emilio Ocampo y se bajó. Le ofrecí a Reidel y también se bajó. No es un lugar tan importante, si voy a cerrarlo. Más que un economista debería buscar un cerrajero.
–Jajaja, qué chispa, por Dios. Perdón, insisto en que sorprenden los problemas para formar el gabinete. Ahora entiendo por qué bajás a 8 el número de ministerios: si mantuvieses los 21 que hay hoy, terminarías el Día del Arquero. ¡Tu día! Jajaja.
–No me pareció gracioso. ¿Cuál es el apuro? Tengo un mandato de cuatro años. Soy el primer presidente liberal libertario y quizá sea el primero que asuma con un gabinete a medio vestir. Pasa que aparecen tironeos, internas, reclamos… A veces me pregunto qué hago yo en medio de este nido de… de políticos.
–Hablemos de tu viaje a Estados Unidos. Te tiro un centro: ¿volviste con buenas noticias?
–Lo habrás escuchado: volví convencido de que vamos directo a la estanflación. Eso significa estancamiento con inflación. O sea, recesión con aumentos de precios. Un infierno.
–Te soy sincero, me pareció cualquiera que bajaras del avión diciendo eso. Un presidente que vuelve de su primer viaje a Washington le pone un poco más de onda. Tipo: “Nos fue muy bien en la Casa Blanca, en el Departamento de Estado, en el Fondo Monetario, en el aeropuerto…”.
–Un presidente de la casta, sí. Mienten, engañan, inventan. Yo no: les digo a los argentinos lo mismo que a los gringos. Vamos a parirla. Mal.
–Cristina habló de catástrofe social.
–¡¡¡La catástrofe es ella!!!
–Coincido, pero no te pongas así. ¿Qué tal tu visita a la tumba del rabino, en Nueva York? Fundamental que busques inspiración divina.
–Fue maravillosa. O sea, una caricia al alma, en este mundo de desalmados. Repito mi mantra: la fuerza nos viene del cielo.
–Fuerza y dólares, Javier, ojalá. Yo soy muy místico también, no sé si tanto como vos, y confío en que caerá ayuda, caerán lluvias, y con la cosecha caerán dólares. Fijate Alberto y Massita: una sequía espantosa.
–Por algo será… ¿Querés una primicia? Se vienen buenos tiempos para el país. Al principio serán malos, después pésimos, una noche larga y oscura, y finalmente veremos el amanecer, un resplandor.
–Wow, bien. Espero aguantar hasta el resplandor. La dolarización, ¿vendrá de noche, de día? ¿Vendrá?
–Lo he dicho veinte veces: esa es una reforma de tercera generación.
–Ah, cierto: para la segunda mitad del mandato.
–No: tercera generación. O sea, ni vos ni tus hijos: tus nietos.
–Tengo mil preguntas, pero estás apurado. ¿Qué función tendrá Karina? ¿Y Conan? ¿Es cierto que estás distanciado de Vicky Villarruel? ¿Toto Caputo es una elección tuya o te lo encajó Macri? Esta chica que va a ser ministra de Capital Humano, ¿no está un poco tiernita para manejar un área tan sensible, que abarca Educación, Salud…? Me gustaría saber también qué vas a hacer con…
–...Pará, pará, pará. Se acabó tu tiempo, tengo que trabajar. Me faltan cinco entrevistas.
–OK, pero antes de irme quiero decirte que te veo muy bien, muy enfocado, tomando buenas decisiones. Vas a ser un gran presidente.
–¡Karina, que pase el próximo!ß
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