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Las danzas circulares se practican con fines terapéuticos y meditativos

Este sábado, a partir de las 11 en la Usina Cultural, invitan a esta experiencia. La actividad es gratis y abierta a público de cualquier edad y condición física.
Viernes, 08 de septiembre de 2023 18:27
Las danzas circulares se practican con fines terapéuticos y meditativos Las danzas circulares se practican con fines terapéuticos y meditativos

Este sábado, a partir de las 11 en la plaza de la Usina Cultural (España y Juramento), se realizará una práctica de danzas circulares con entrada libre y gratuita. Estas son danzas colectivas que tienen como objetivo integrar al grupo y fortalecer valores como la empatía, la comprensión y el sentido de pertenencia. En este tipo de actividad, personas de todas las edades se organizan en círculos y realizan coreografías juntas. De esta manera, cada participante pone su intención y energía en el círculo, demostrando lo mejor de sí mismo, pero en busca de la unidad.

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Este sábado, a partir de las 11 en la plaza de la Usina Cultural (España y Juramento), se realizará una práctica de danzas circulares con entrada libre y gratuita. Estas son danzas colectivas que tienen como objetivo integrar al grupo y fortalecer valores como la empatía, la comprensión y el sentido de pertenencia. En este tipo de actividad, personas de todas las edades se organizan en círculos y realizan coreografías juntas. De esta manera, cada participante pone su intención y energía en el círculo, demostrando lo mejor de sí mismo, pero en busca de la unidad.

Su origen se remonta a manifestaciones corporales muy antiguas de diversos pueblos, ya que, como es sabido, se celebraban rituales durante las cosechas, esponsales, nacimientos, exequias y otros eventos importantes. Sin embargo, fue en la década del 70 cuando el artista corporal, bailarín, pedagogo y diseñador Bernhard Wosien las sistematizó y creó lo que más tarde se llamaría danzas del círculo sagrado.

Wosien nació en Prusia Oriental en 1908 y dedicó su vida a descubrir y compilar danzas populares de distintos pueblos. En 1976, fue invitado por Peter Caddy para demostrar sus conocimientos sobre el tema en la comunidad de Findhorn, en Escocia. Allí propuso una actividad experimental con los vecinos y fue la primera vez que enseñó una colectánea de danzas folclóricas. A partir de entonces, el legado de ese maestro se extendió a otros lugares y el movimiento continúa creciendo. Respecto de las danzas circulares, Wosien dijo una vez: "Al bailar, el mundo vuelve a circular y pasa de mano en mano. Cada punto de la periferia del círculo es al mismo tiempo un punto de retorno. Si bailamos una danza mañanera, saludando el amanecer bailando, notaremos, al movernos alrededor del círculo, cómo nuestras sombras, en este círculo singular, también describen un círculo. Así, nos damos cuenta de que giramos 360 grados. Sentimos un cambio a lo largo del camino a través del cambio conjunto".

Mónica Fernanda Bazán (50) es coach ontológica, profesora de danzas árabes y formadora del nivel inicial zen y practicante de CNV, una disciplina sobre comunicación creada por el psicólogo Marshall Rosenverg. Ella, junto a Mónica Quintana (autora del proyecto), Claudia del Castillo, María Esther Furrer y Adriana Ortega, se reúnen el segundo sábado de cada mes en la Usina Cultural para guiar la práctica. Bazán contó que hace un poco más de 25 años, estando ella embarazada de cinco meses, asistió al primer tinku que había organizado su maestro Pablo Skornic en Termas de Reyes. "A orillas del río, en contacto pleno con la naturaleza, conocí las danzas circulares, me enamoré de ellas y desde ese momento siempre las seguí, son parte de mi ser", sintetizó Bazán. Añadió que se bailan en ronda, con música tradicional de diferentes países del mundo y que promueven la paz y la igualdad. "En las danzas circulares se experimenta el espíritu grupal de la celebración además de tener poderes terapéuticos y meditativos. Ayudan a expandir la conciencia espiritual en el presente, facilitan el equilibrio emocional y la tranquilidad. Nos enseñan a dar y a recibir, a conectarse con la propia alma y a llenarla de belleza", expresó. Y añadió que permiten llegar a estados de profunda conexión con la esencia individual y colectiva, e incluso que son un vehículo de paz y sanación muy poderoso. "Su sencillez y espontaneidad hacen que sean accesibles a personas de todas las edades, más allá de las ideas, las creencias o la cultura. La música del mundo, las danzas tradicionales y los movimientos arquetípicos nos conectan con las raíces de la humanidad y el inconsciente colectivo. Compartir danzando en círculo nos contacta con la Tierra y con las dimensiones sutiles", precisó.

De hecho, estas danzas se producen en formato circular por varias razones. El círculo está presente en la historia de la humanidad como un símbolo muy poderoso y lleva la noción de totalidad. Este elemento se manifestó en rituales de adoración a las estrellas, en religiones, mitologías y en proyectos arquitectónicos primitivos y modernos. Por lo tanto, esta disposición facilita la circulación energética y sostiene una simbología psíquica y ancestral de plenitud.

Los beneficios

Las danzas circulares promueven innumerables beneficios para los participantes. Algunos de ellos son el desarrollo de la conciencia corporal, el fortalecimiento de la coordinación motora, la valoración de las actitudes cooperativas, la apreciación de la empatía, la ampliación del sentimiento de pertenencia, la conciencia y sentido de organización colectiva y el desarrollo del sentido del ritmo a través de la música.

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