Los jueces Celia Maldonado, Andrés Abelín Cottonaro y Javier Figuerola condenaron a 8 años de cárcel al changarín de 63 años que cometió abusos sexuales gravemente ultrajantes contra su sobrina entre los 5 y los 13 años (actualmente tiene 14). Lo insólito es que hasta el abogado del imputado había pedido una pena mayor.
El fiscal de la UFI Anivi Nicolás Schiattino había pedido 15 años de prisión. Mientras que el defensor Mario Morán, que ayer no había podido conseguir la absolución de su cliente, solicitaba una pena de 9 años, pese a que el mínimo previsto por la calificación por la que el imputado fue declarado culpable era de 8 años.
Los ataques sexuales, agravados porque cuando ocurrieron el hombre estaba a cargo de la guarda de la niña, habían sido denunciados en noviembre del año pasado por la madre de la menor. Durante la investigación, encarada por el fiscal Schiattino con su colaboradora Ana Bustos, se llegó a la conclusión de que por la introducción de dedos cabía imputarle violaciones y así lo sostuvieron ayer. Pero todo indica que el tribunal consideró que en el momento en que ocurrieron las agresiones, regía una ley por la cual esa modalidad no era considerada violación.
El informe de un médico que detectó lesiones en la menor, su relato y el testimonio de los psicólogos que consideraron verosímil su versión y, además, detectaron múltiples indicadores de abuso sexual, fueron las principales pruebas contra el acusado.
El acusado había llegado preso al juicio. Y hoy el tribunal extendió la prisión preventiva hasta que el fallo quede firme. Por otro lado, los jueces rechazaron declarar reincidente al changarín, como había pedido Fiscalía dado que en 2019 ya había recibido otra condena de 3 años y 6 meses en el sistema judicial mixto, por el delito de abuso simple agravado por la guarda de otra pariente suya, dijeron fuentes judiciales.